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Lamborghini: de tractores a coches de lujo

Hasta el comienzo de los años 60, cuando en Italia alguien mencionaba la marca Lamborghini, lo que venía a la cabeza del oyente era un tractor.

Ferrucio Lamborghini era un rico empresario que había comenzado a cimentar su negocio comprando piezas sueltas y recambios de vehículos desechados en la Segunda Guerra Mundial y fabricando tractores y maquinaria agrícola con ellos. A mediados de los 50 ya era el mayor fabricante de este sector, y tenía intereses en otros negocios como el de la fabricación de calefactores y aires acondicionados.

Los coches caros y potentes se convirtieron en su pasión, y tenía en su garaje Alfa Romeos, Lancias, Mercedes, Maseratis, y por supuesto varios Ferraris, los cuales le gustaban mucho, pero reconocía que los encontraba demasiado ruidosos y además tenían problemas de motor asiduamente, por lo que las visitas al taller se multiplicaban. Al tener la enésima avería en uno de sus modelos de Ferrari pidió a uno de los mecánicos de su fábrica que examinara el motor, y con sorpresa descubrieron que el embrague usado en este coche eran exactamente igual que el que ellos usaban en sus tractores… solo que cobrado a precio de oro. Enfurecido, llamó al mismísimo Enzo Ferrari para exigir un mejor embrague para su coche. La conversación pasaría a la historia, y se puede resumir en que Lamborghini le dijo a Enzo Ferrari que sus coches eran una basura, y este le respondió que un fabricante de tractores no podría nunca entender sus refinados coches. Lo que pasó despues… es historia.

Foto: David Villareal Fernandez

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