Marketing mix

Copywriters de lujo

¿Os imagináis, amigos que trabajáis en agencias de publicidad, que el que hoy es vuestro copy becario sea en un futuro uno de los grandes de las letras internacionales? Quitad ese sarcasmo de vuestra mirada, id más allá del recuerdo de cómo devoraba los canapés en la fiesta de la agencia y de su explosión de entusiasmo etílico, y pensad que esta puede ser la vez que más cerca estéis de un futuro genio… no es la primera vez que pasa:

Mark Twain se ganó un dinerillo escribiendo los slogans en sus tiempos mozos para las plumas Conklin y las máquinas de escribir Remington.  F. Scott Fitzgerald, Salman Rushdie (quien dio el siguiente claim al diario Daily Mirror: “Look into the Mirror tomorrow—you’ll like what you see”) o Don DeLillo fueron copywriters en agencias de publicidad mientras sacaban sus primeras novelas adelante y todavía no había oído nadie hablar de ellos. Hicieron lo mismo otros escritores como Fernando Pessoa, quien inventó uno de los primeros slogans de Coca Cola en portugués cuando trabajaba en una agencia de publicidad en Lisboa: “Primero se extraña. Después se entraña” (muy fadesco), Gabriel García Márquez, que acuñó la frase «Yo, sin Kleenex, no puedo vivir», o Borges y Bioy Casares, que redactaron folletos para una empresa de lácteos propiedad de la familia del segundo hasta que un día decidieron dejarse de frases con chispa y ponerse a escribir cosas más largas juntos.

 

Foto: Ritesh Nayak

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