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Citroën, un auténtico pionero del marketing

André Gustave Citroën quedará para la historia como el fundador de la casa Citroën, y también como uno de los precursores de efectivas técnicas de marketing y comunicación que hoy se usan todavía. Ya contamos en otro post su especial relación con la torre Eiffel, hoy os damos algunos datos interesantes sobre su fábrica y algunas innovaciones curiosas que allí implementó.

Fue el primero en hacer espectaculares test de prueba de sus coches para probar al público la eficacia de sus motores y carrocería, y lograr centrar la atención mediática. Algunas de estas pruebas se hacían en las instalaciones su propia fábrica, situada en aquellos años en el centro de París, a las que invitaba gran cantidad de prensa y público, convirtiéndolo en un espectacular evento que daba que hablar toda la semana (otras veces buscó lugares más espectaculares y remotos, tirando por ejemplo un coche por un barranco para probar su resistencia).

Consiguió también que muchas celebrities de la época visitaran su fábrica modelo, otra buena razón para salir en los medios. Él mismo definía sus cuarteles generales como “la fábrica más bella de Europa” y en ella se cuidaba mucho la limpieza, el orden y la decoración, algo nada común en esos años. Fomentó así que su fábrica se convirtiera en un lugar a visitar por los turistas (como hoy en día lo es la fábrica de Heineken en Ámsterdam, u otras fábricas originales de grandes firmas, que se han convertido en una parada turística más de algunas ciudades), lo que contribuía a “crear marca”… y a que esos viajeros contaran en sus ciudades y países de origen la grandeza de Citroën.  Además, creó una pequeña división dentro de su fábrica en la que se manufacturaban pequeñas réplicas de los coches Citroën. Estas se vendían como juguetes para niños, y como souvenir para los mayores. Así Citroën lograba posicionarse como una marca aspiracional en la mente de los pequeños, y también extendía la fiebre del coleccionismo de maquetas entre los adultos y colocaba su marca en las estanterías de las casas.

André Gustave Citroën patrocinó también la iluminación  y reparación de varias plazas de París cercanas a su fábrica -entre ellas la famosa Plaza de la Concordia- para mejorar el entorno del barrio donde se situaban, y al que pertenecían muchos de sus trabajadores.

¿Os suena a Ikea? ¿a Google? Pues no, ya antes lo hizo Citroën. Hace casi 100 años.

 

Foto: Alden Jewell

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